Mostrando entradas con la etiqueta Musuraca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Musuraca. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de diciembre de 2020

EL CUARTO MANDAMIENTO

Incluso casi ocho décadas después de su rodaje, El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons, 1942) es todo un alarde de modernidad cinematográfica, una película innovadora que sigue la línea estética de Ciudadano Kane, rodada un año antes y que con Estambul forman una suerte de tríptico para la RKO sin relación alguna entre ellas, salvo que las dos primeras retratan perfectamente la decadencia personal y familiar.  

Basándose en la novela de Booth Tarkington, Orson Welles retrata a la familia Amberson a finales del siglo XIX y su mansión como símbolo de poder, centrándose en la relación personal entre Isabel Amberson (Dolores Costello) y su antiguo pretendiente Eugene Morgan (Joseph Cotten), constructor de automóviles, que continúa cuando ambos quedan viudos así como en el noviazgo de George (Tim Holt), hijo de Isabel y que siente un irrefrenable odio hacia Eugene, y Lucy (Anne Baxter), hija de éste. La paradoja llega al final de la historia cuando la evolución industrial proyectada en uno de los modelos creados por Eugene atropella a George, quedando malparado, lo que me hace recordar La balada de Cable Hogue de Peckinpah.

Montada por nada menos que Robert Wise, que trabajaba por entonces para la RKO, y con la dirección fotográfica de Stanley Cortez y el genial Nicholas Musuraca, El cuarto mandamiento es un filme oscuro con una poderosísima puesta en escena al que sin embargo, como ha sucedido con muchas otras obras de Welles, fue salvajemente mutilada hasta recortarle cuarenta minutos de metraje, sin que el director tuviese apenas control sobre ésta y debiendo contar con una segunda unidad de rodaje mientras él se encontraba rodando Estambul. 

Para la historia del cine quedan los picados y contrapicados, la profundidad visual que nos regalan Welles y los directores de fotografía, y esa fantasmagórica escalera de madera por la que pasa la vida de toda una saga familiar. 

George Amberson (Tim Holt) y su tía Fanny Minafer (Agnes Moorehead).
 

VALORACIÓN: 8/10

domingo, 13 de diciembre de 2020

LA DAMA DESCONOCIDA

Incluso en La dama desconocida (Phantom Lady, 1944), esta película menor de Robert Siodmak, que resulta imposible comparar con Forajidos, La escalera de caracol, A través del espejo o El abrazo de la muerte, el director de origen alemán, con su particular forma de dirigir y mover la cámara, lleva a cabo una película notable, en especial en el apartado de fotografía, pues si como hará en La escalera de caracol, acompañado por un gran director de fotografía como era Nicholas Musuraca, para esta película de 1944 contará para dicha tarea con Elwood Bredell, que también colaborará con él dos años más tarde en Forajidos.

Puede considerarse La dama desconocida como la primera gran película de Siodmak, con un guión basado en una novela de Cornell Woolrich, un escritor de novelas llevadas al cine con enorme asiduidad (El hombre leopardo, de Tourneur, La novia vestía de negro, de Truffaut, o La ventana indiscreta, de Hitchcock), en donde nos presenta a Scott Henderson (Alan Curtis), un ingeniero que acude a un bar a ahogar las penas tras la última discusión con su mujer. En el bar, llamado Anselmo's, conoce a una mujer igualmente sumida en algún problema, y tras tomar una copa acuden a un espectáculo. Se despiden sin que ésta le revele su identidad, y cuando Henderson regresa a casa encuentra en su interior al inspector de policía Burgess (Thomas Gomez) ya que su esposa ha sido estrangulada con una de sus corbatas. Nadie puede corroborar su coartada, ni el camarero ni el taxista, por lo que Henderson es juzgado y condenado a muerte. Carol "Kansas" Richman (Ella Raines), la leal secretaria de Henderson, secretamente enamorada de él, tratará de demostrar su inocencia. En la trama, Jack Marlow (Franchot Tone), el mejor amigo de Henderson, que aparece posteriormente, resulta ser uno de los personajes clave en el desenlace de esta historia.  

Queda para el recuerdo la escena de la jam session clandestina y los primerísimos planos de los músicos, un Nueva York encharcado por la lluvia, y esa barra del bar Anselmo's, fundamental en la trama, en el que sería un placer tomar una copa en una de sus ajetreadas noches, o mejor ahogar las penas en completa soledad.

Ella Raines es Carol "Kansas" Richman.

VALORACIÓN: 6.5/10

sábado, 5 de diciembre de 2020

LA MUJER PANTERA

Esta es una película de la que a simple vista nadie esperaría poco más que mero entretenimiento, y sin embargo su magnetismo hace de La mujer pantera (Cat people, 1942) un fascinante acontecimiento cinematográfico. El filme, a camino entre el misterio y el terror, supuso la primera gran película de Tourneur de una etapa americana en la que confluyeron varios factores humanos para hacer de éste un auténtico referente. En primer lugar hay que mencionar al productor Val Lewton, trascendental en el cine de Tourneur, que había sido nombrado jefe de la sección de terror de la RKO el mismo año en el que fue rodada La mujer pantera, y que participaría al año siguiente en la producción de esa fabulosa trilogía de terror que filmó Tourneur con Yo anduve con un zombie y El hombre leopardo (a la que habría que añadir a modo de epílogo La noche del demonio, de 1957, pero ya sin la presencia de Lewton). Otra persona esencial en La mujer pantera es el director de fotografía de origen italiano Nicholas Musuraca, que habría de ser responsable en este apartado de títulos como La escalera de caracol de Robert Siodmak, El regreso de la mujer pantera de Robert Wise, Gardenia azul de Fritz Lang, y con el propio Tourneur años más tarde en la excepcional Retorno al pasado. Al director, productor y director de fotografía de La mujer pantera habría que añadir al montador canadiense Mark Robson, que siete años después dirigirá entre otras El ídolo de barro, y en 1956 Más dura será la caída.

Al visionar La mujer pantera nos encontramos con el mismo tratamiento que nos ofrece el cine negro, el humo de cigarrillos, gabardinas y mujeres, en especial el hipnótico rostro de la protagonista Irena Dubrovna, a la que da vida la actriz Simone Simon; claroscuros y contraluces que adelantan lo que sería Retorno al pasado, en un auténtico curso de iluminación que nos regala Musuraca: las sombras fantasmagóricas en el muelle, la nieve que observamos caer desde el ventanal del restaurante, o esa impresionante iluminación del rostro de ella durante la sesión de hipnosis que parece anunciar una epifanía, en esta película de atmósfera cautivadora en la que a pesar de ser una película de serie B no se aprecia ningún rudimentario mecanismo, si bien hay casos en los que tanto encanto desprenden.

Si la película se abre con una cita de tintes freudianos de un libro atribuido a un tal doctor Louis Judd y su libro La anatomía del atavismo, totalmente inexistente (tal y como hizo Melville con la cita que da comienzo El silencio de un hombre), Tourneur la cierra con los versos del Soneto V de John Donne de su libro Sonetos sacros, por cierto no del todo exactos.

El beso de la pantera sería el remake que en 1982 dirigió el director y excelente guionista Paul Schrader (Yakuza, Taxi Driver, Toro salvaje, La costa de los mosquitos o La última tentación de Cristo), y aunque esta nueva versión no alcanzó en ningún caso a la dirigida por Tourneur, tampoco es merecedora de las furibundas críticas que recibiese en su día.

Simone Simon es Irena Dubrovna.

VALORACIÓN: 9/10

sábado, 21 de noviembre de 2020

RETORNO AL PASADO

Una película de cine negro sacada del contexto urbano y sin el aparente amparo de los innatos elementos de su hábitat natural (garitos, automóviles, rascacielos...) podría resultar una dislocación de compleja asimilación dentro del género, pues en Retorno al pasado (Out of the Past, 1947), como en El último refugio de Raoul Walsh (híbrido entre dos géneros y última gran película de gánsteres y primera de cine negro), la acción se traslada al mundo rural, y sin embargo funciona de manera asombrosa. 

En la historia que plantea Jacques Tourneur, con guión (y novela) de Daniel Mainwaring y colaboración de un especialista en el género como era James M. Cain, nos presenta a un Jeff Bailey (Mitchum) feliz, antiguo detective y ahora dueño de una gasolinera, que vive en un lugar idílico, sale a pescar y está enamorado de Meta Carson (Rhonda Fleming), o al menos lo aparenta, pero súbitamente un pasado oculto pero latente regresa para hacer añicos esa nueva vida, y desde los primeros minutos el fatalismo se adueña totalmente de la historia, emergiendo de ese ayer la pareja formada por Kathie Moffat (Jane Greer) y Whit Sterling (Kirk Douglas) y dando lugar a un cuarteto y acto seguido a un fatídico doble triángulo amoroso: el que formaban Kathie, Jeff y Whit, y el actual con Kathie, Jeff y Meta, y siempre con el personaje que encarna la bellísima Jane Greer como punta de lanza.  

Si algunos críticos han establecido que la película se estructura en cuatro partes (e incluso cinco), yo a lo sumo no aprecio más de tres: introducción, un largo flashback de lo que sucedió en Acapulco y San Francisco, y el desenlace, en el que la atractiva Kathie Moffat, que fuma de una manera arrebatadora, teje una antología magistral de la mentira haciendo caer a Jeff en sus maléficas garras. El tabaco y el alcohol (menos que en otras películas de la época) juegan también su papel, y uno siempre se alegra de pensar que allí no existen ni enfermedades pulmonares ni el riesgo a padecer una contumaz cirrosis hepática. 

Y para terminar, dos apuntes: los diálogos, que resultan canónicos dentro no sólo del cine negro sino en la historia del séptimo arte («—El mundo es pequeño. —O los carteles muy grandes.» // «—No sabía que fueras tan baja. —Soy más grande que Napoleón.»...), y por supuesto el trabajo de Nicholas Musuraca, el totémico director de fotografía de la RKO Pictures que colaboró entre otros con Robert Siodmak y que a buen seguro que Retorno al pasado no sería la misma sin el arte del director de fotografía de origen italiano, un clásico en el cine de terror de la época y en la serie B, y es que Retorno al pasado también destila algo de serie B, y hasta de cine de terror, tanto como la vida misma.

Kathie (Jane Greer) y Jeff Bailey (Robert Mitchum). 

VALORACIÓN: 9.5/10